3 de julio de 2014

¡No vas a encajar, nunca!

                                                           
           
Acéptalo. Nunca vas a encajar. ¡Y eso es algo maravilloso!

Y existe una muy buena razón por la cual nunca encajarás. No hay tal cosa como 'encajar'.

Mira, los objetos encajan. Las cosas encajan. Las piezas de concreto encajan en los agujeros. Los bloques de madera en sus contenedores.

Los humanos no pueden encajar, a menos que se hayan reducido a sí mismos a bloques, a piezas; a menos que se hayan entumecido ante la vida, ante la aventura y ante la siempre presente posibilidad de transformación.

Los humanos se relacionan. Los humanos sienten. Los humanos experimentan la vida de primera mano, tocan la vida en donde ésta se está dando, tienen actitudes y perspectivas que están siempre cambiando; impulsos y deseos que están en constante transformación. Algo que está vivo y lleno de vitalidad no puede 'encajar', independientemente del gran esfuerzo que se haga. Justo ahí está la trampa y la libertad.

¿El secreto? Todo el mundo está intentando encajar, y nadie siente que esto

sea posible... ¡incluso cuando aparentemente encajan! Encajar es imposible cuando te haces consciente de que estás vivo y que por eso mismo, no eres ningún ser fijo o sólido.

Porque incluso si estuvieras destinado a encajar, incluso si finalmente te aceptaran dentro del club, ¿a qué costo tendrías que pagar tu salud mental, tu cordura, tu paz interior, tu despertar? ¿Tendrías que asumir un determinado rol para encajar? ¿Exprimir tu preciosa vitalidad? ¿Aquietar tus más profundos anhelos e ímpetus? ¿Tendrías que comportarte? ¿Desempeñarte? ¿Ser un chico o chica sumamente amable o 'espiritual'? ¿Decir siempre las cosas correctas? ¿Esconder lo que realmente sientes? ¿Dejar de hacer preguntas? ¿Intentar ser algo que no eres?

¿Alguna vez quisiste realmente encajar? Si hubieras sido aceptado, querido, aprobado por los demás con el papel que estuvieras representando, con el personaje que cuidadosamente hubieras diseñado, con el 'yo' que hubieras estado sosteniendo, te hubieras sentido satisfecho? Rodeado de un elenco de miles de personas, representando un rol vacío y desprovisto de toda verdad, ¿no te habrías sentido aún como aislado, como lejos de tu hogar? Aún en una relación perfecta, y habiendo sacrificado tu libertad interior, ¿no querrías liberarte de nuevo?

Ha sido en verdad delicioso, ingenioso, perfecto e inteligente que nunca hayas sentido que encajas. Esto significa que siempre estuviste vivo, que siempre fuiste único e irremplazable, diseñado para resistir cualquier etiqueta, incapaz de ser detenido o reducido a cualquier tipo de categoría.

Parafraseando a Groucho Marx: jamás querrías pertenecer a ningún club que te aceptara como miembro, costara lo que costara.

- Jeff Foster

(Imagen: sarcastiqx)



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