LA GEOMETRÍA SAGRADA, COMO GRAMÁTICA VISUAL ARQUETÍPICA, ENGLOBA AQUELLOS PATRONES MEDIANTE LOS CUALES EL UNIVERSO SE DESDOBLA ASÍ MISMO: PROTOCOLO DIVINO QUE PULSA EN EL CENTRO DE UN LABERINTO OMNIPRESENTE
La geometría sagrada emerge de patrones universales considerados como vehículos de una naturaleza sacra: ritmos que en esencia configuran el diseño de las cosas que conocemos. Prácticamente todas las estructuras sagradas, sin importar la religión o credo a la que pertenezcan, involucran una especie de ecos geométricos que se autoreplican –desde las catedrales góticas, los laberintos y las mezquitas, hasta altares, templos y monumentos megalíticos. De igual manera, el arte religioso, en su mayoría, se desdobla guiado consciente o inconscientemente por estos patrones universales.

Es importante destacar que la influencia palpable de la geometría sagrada no solo permea los objetos materiales o gráficos, también se proyecta en estratos más sutiles o intangibles como las composiciones musicales, la luz, la cosmología, la geomancia y nuestra estructura genética. Y no es únicamente la conciencia humana la que se rige de acuerdo a estos patrones. De hecho, su presencia suele ser más clara y elegante en la inteligencia natural: el vuelo sincronizado de las aves, la formación espiral de galaxias, el cíclico comportamiento sonoro de las olas o los trazos de las flores, de las manchas del jaguar y de nuestro propio cuerpo.
La geometría sagrada podría explicarse como un complejo sistema de reconocimiento de patrones emanados desde un centro jamás acotado por nuestra cultura sino que más bien define una parte esencial de ella. Ecos matemáticos cuya perfección y diseño original se