28 de junio de 2014

Filosofía del niño


¿ Alguna vez has aplicado la filosofía de un niño en tu vida ? Observa:

Un niño sabe sonreír sin temor a lo que digan los demás, su risa es espontánea, sincera y libre de prejuicios; qué significativo sería que los adultos aplicáramos esta forma de pensar en lugar de cargar tantos problemas.

Un niño juega con quien sea, lo importante es ser feliz; no distingue sexo, raza, aspecto físico ni posición económica; lo único que él quiere es sacarle provecho al día, con el máximo de dicha. Las relaciones humanas son tan naturales.

Un niño perdona fácilmente, si se peleó con determinado amigo, en unas horas ya lo puedes ver abrazándose con éste; no lleva a cuesta rencores por años cuyo fin es limitar afectos.

Un niño llora cuando perdió algo que amaba y se desahoga sin el miedo a los

comentarios de otros niños por su reacción; está consciente de que aquella mascota, aquel juguete, aquel familiar, aquel sueño, se fueron y tiene que descargar el dolor de aquella pérdida.

Un niño olvida todos los errores que cometemos los padres durante su educación, si los retamos injustamente no nos reprochan todos los días el reto injusto, simplemente ama y olvida.. Incluso llega a olvidarse hasta las reprimendas que le damos cuando creemos que los adultos tenemos la razón.

El niño ama sin esperar que los demás lo amen a él, se entrega plenamente. Está seguro de que para que te amen antes debes amar, para que te den antes debes ofrecer.

No espera a que los demás den el primer paso, él sonríe, te abraza, te besa y en aquella muestra de amor no solo captura tu cuerpo con sus brazos sino que se lleva tu alma y tu corazón.

Un niño no miente, se enfrenta a la verdad por dura que sea; si está enojado te lo dice, no se queda callado y cuando le preguntas”¿Estás bien? ”, ¿contesta que sí, cuando en el fondo está enojado contigo, como lo hacemos los adultos?.

Un niño cuando cree, se aferra a su sueño y lucha para que se haga realidad, no se rinde al primer intento. Es persistente y no hay nada que pueda arrancarle aquel ideal; y aun cuando lo ve perdido, sigue creyendo que algún día ese sueño será una realidad.

El niño es puro, realmente en ellos no existe la maldad, la codicia ni la hipocresía. Comparte con otros niños lo que tiene, dejando la mezquindad y la avaricia a un lado.

Es por eso que en su pequeño corazón se fraguan grandes sentimientos que lo hacen alguien especial.

Al final, un niño lleva en su espíritu la esencia de Dios, y espera que haya paz, armonía y fraternidad entre todos los hombres de buena voluntad.

¿Habías olvidado lo importante de la filosofía de un niño?

Enrique Villareal Aguilar.



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