8 de septiembre de 2013

Yahvé, un dios que no podría ser Dios 1


A través de los siglos, la gente ha creído que el Dios que guió a Moisés y a los israelitas era el mismo Dios del que habló Jesucristo. Pero… ¿qué pasaría si os dijeran que ese Dios era en realidad un extraterrestre? Quizá os indignéis, pero antes tenéis que ver todas las evidencias que los ufólogos han planteado; y es que, a lo mejor, el tal Yahvé no era sino un alienígena impostor… Porque era demasiado imperfecto (colérico, cruel, etc) para ser Dios, y la forma en que se manifestaba tenía demasiado de nave extraterrestre…
Sí, comprendemos que al lector le puede resultar chocante, y aclaramos que aquí no estamos ni negando ni afirmando la teoría: simplemente la exponemos. Hecha esta aclaración, debemos decir que la teoría no tiene carácter científico, aunque tampoco
pertenece al esoterismo. Es más bien una especulación pseudocientífica (por estar vinculada a la Ufología, una pseudociencia). Conozcámosla.
Durante el largo tiempo que Moisés guió a los israelitas, vemos que éste prácticamente no tomaba decisiones importantes sin consultarle. Hasta aquí no parecería haber nada extraño; pero, si tenemos en cuenta que “Yahvé” no quería intermediarios entre él y Moisés y si consideramos cómo empezó todo, veremos que sí da qué pensar la historia.
Yahvé-extraterrestre-la-zarza-ardiendo. Así, el primer encuentro de Moisés con Yahvé, en la época en que Moisés era pastor y aún no asumía el liderazgo de los hebreos, fue cuando Moisés vio una zarza que ardía sin consumirse. Dice así el Éxodo: «El ángel de Yahvé se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo pues Moisés: “Voy para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza”. Cuando vio Yahvé que Moisés se acercaba para mirar, le llamó desde la zarza, diciendo: “Moisés, Moisés”. El respondió: “Aquí me tienes”. Le dijo: “No te acerques más; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en el que estás es tierra sagrada”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”».
Ahora bien, aquí se plantea que lo que en realidad Moisés vio era un tipo de luz artificial; pero, como en ese entonces la Humanidad aún no descubría la luz artificial, él la interpretó como “fuego”, al igual que hizo después con la luz que emitía el ovni que supuestamente guió al “pueblo elegido” en el desierto. Surgen sin embargo estas preguntas: ¿por qué él o los extraterrestres se hacían pasar por Dios?, ¿de qué fuente provenía esa luz artificial? Según los partidarios de la intervención extraterrestre; el caso del “pueblo elegido”, al igual que otros más, responde a un propósito de experimentación social por parte de los extraterrestres, de modo que en este marco, al menos en cierta medida, la actual situación histórica de la Humanidad expresa pasadas intervenciones extraterrestres, como las que supuestamente se habrían dado entre mayas, egipcios, aztecas y babilonios, además de entre los hebreos, que son el caso que nos atañe. En cuanto a la fuente de la luz artificial, bien pudo haberse tratado de algún artefacto pequeño que emitía luminosidad, y del cual salía una voz. Se decanta aquí la posibilidad de que ese fuego haya sido el producto de un cierto aceite dentro de la planta, en virtud del cual ésta, al contacto con ciertos elementos químicos, ardería de forma tan fugaz que no se consumiría. Porque en efecto eso pasa con la Dictamnus albus (presente en la zona donde Moisés vio arder la zarza), pero el tiempo en que suele arder sin consumirse es demasiado breve como para dar lugar al diálogo mencionado en el Éxodo… Por último, si se rechaza la teoría del artefacto que emitía luz, queda la posibilidad de una alucinación visual-auditiva inducida por algún extraterrestre, pues comúnmente se les ha adjudicado a estos la posesión de poderes psíquicos.
Todo lo anterior podría parecer el fruto de fantasiosas elucubraciones, pero lo que sigue es mucho más convincente. Se trata del segundo encuentro de Moisés con Yahvé, antes del cual se entabla un pacto ritual cuya importancia para la teoría se explicará después. Véase de momento lo que nos dice el Éxodo, y póngase especial atención en las partes subrayadas: ‹‹Y dijo a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos (…). Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. Y envió a unos jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová (…) Entonces Moisés tomó la sangre, y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas…(…)… Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos. Y se levantó Moisés, y Josué su ministro; y Moisés subió al monte de Dios. Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros: y he aquí Aarón y Hur están con vosotros: el que tuviere asuntos, venga a ellos. Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: (…)››
yahvé-extraterrestre-tabernaculo
Expliquemos ahora la cita anterior. En primer lugar, y como dato más importante, el texto nos dice que “una nube cubrió el monte”. Esa misma nube es aludida por las palabras de Jehová más adelante, cuando le dice a Moisés: “Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre.”. Ya lo ven, hay una palabra clave: “densa”. Por otra parte, también en otras partes se menciona que la nube aparecía de día como una “columna de humo” y de noche como una “columna de fuego”. Entonces… ¿de qué mismo estamos hablando? A saber, algunos ufólogos han propuesto que las naves nodrizas a veces tienen formas cilíndricas, y los cilindros pueden interpretarse como “columnas”; a su vez, de día estas naves no tendrían necesidad de encender sus luces exteriores, por lo que a la vista del pueblo la nave parecería una “densa” columna de humo, ya que su color debía ser metálico, entre grisáceo y plateado, semejante al color de una nube oscura; mientras que, por la noche, la nube habría encendido sus luces exteriores para guiar al pueblo en medio del desierto, y el color de las luces debía ser anaranjado, rojo o algo parecido, por lo que la nave podía ser interpretada como una “columna de fuego”, ya que en aquel entonces la Humanidad no conocía la luz artificial. A partir de lo dicho, puede ya entenderse por qué el texto dice que “la gloria de Jehová era como un fuego abrazador en la cumbre del monte”, cosa que lógicamente se debería a que la nave encendía las luces de aquella parte suya que daba a la cima del monte, y esta luminosidad era percibida como “fuego abrazador”. Pero luego se nos dice que “entró Moisés en medio de la nube”, y que estuvo cuarenta días y cuarenta noches. ¿Qué debemos pensar qué pasó allí? La respuesta es: Moisés se comunicó con los extraterrestres… Sí, es difícil de creer, pero solo aparentemente; ya que, cuando Moisés regresa, ha recibido abundantes detalles técnicos para la construcción del tabernáculo (lugar en que habitaría la presencia de “Dios”), para los ritos, para las ofrendas, para los materiales de las vestimentas sagradas, y sobre todo para el Arca de la Alianza. Lo impresionante es que el Arca de la Alianza no podía ser topada por cualquiera, sino solo por Moisés y los sacerdotes que vestían un Efod. Si alguien la topaba en condiciones normales, sencillamente moría. Claro que se puede pensar que es pura ficción bíblica, pero las investigaciones científicas han demostrado que, si existiera un objeto con las especificaciones técnicas —principalmente, el tener placas de oro por dentro y fuera, separadas por madera de acacia, lo cual encaja con la naturaleza del condensador eléctrico como formado por dos superficies conductoras separadas por un material dieléctrico— que el arca tenía, funcionaría como un condensador eléctrico, capaz de acumular, en un entorno seco (como el desierto en el que estaban los hebreos), suficiente electricidad estática como para producir una descarga mortal a quien lo tocara sin algo que disipe a tierra dicha electricidad; y, sorprendentemente, el Efod original (o la cadena de oro usada después con los Efod de lino) estaba hecho de tal forma que funcionaba como un disipador eléctrico, de modo que así se explica cómo todo encajaba. La cuestión es por ende la siguiente: ¿existía en ese entontes el conocimiento científico para que el Arca de la Alianza haya sido pensada como un condensador de electricidad estática? Se sabe que las primeras aproximaciones científicas a la electricidad se dieron en los siglos XVII y XVIII después de Cristo, y en aquella época aún ni siquiera nacía Cristo: por lo tanto, no sería descabellado suponer que los extraterrestres (que de seguro, si podían hacer naves, conocían mucho de electricidad) se comunicaron con Moisés y le dieron las especificaciones del Arca de la Alianza pensando justamente en hacerle creer a los hebreos que era la presencia divina la que mataba a los “impuros” que osaban tocar el objeto en el que descansaba la energía de El Señor… Un plan perfecto, pero ahora: ¿por qué los ritos de sangre?
Según algunos defensores de la teoría, ciertos tipos de extraterrestres muestran una particular atracción por la sangre y las vísceras de animales, particularmente de reses y de otros animales considerados como “puros” en el ritual judío. Así, para ellos, los extraterrestres (haciéndose pasar por Dios) le habrían pedido a Moisés los ritos de sangre como consecuencia de esa atracción antes dicha, la cual se manifestaría en el conocido fenómeno de la mutilación de ganado, en el cual se han dado múltiples casos de reses, caballos y otros animales que aparecen desangrados o con ciertas vísceras extraídas por lo que aparentemente son instrumentos quirúrgicos con láser. Pero en realidad esta hipótesis es un tanto descabellada, y tiene más sentido suponer que las mutilaciones de ganado se deben (al menos en su mayoría) a propósitos científicos y experimentales por parte de los extraterrestres (suponiendo de antemano que éstos sean la causa); mientras que, en el caso del pueblo hebreo, los ritos de sangre se habrían solicitado en base al conocimiento que los extraterrestres debieron haber tenido del significado espiritual y ritual que para muchas civilizaciones humanas (incluidos los hebreos) tenía la sangre. Sin embargo eso deja pendiente el asunto de las prohibiciones dadas por Dios a Moisés en torno a los alimentos puros e impuros. Por ejemplo, de entre los animales terrestres solo se podían consumir aquellos que rumiaran y tuvieran las pezuñas hendidas, dejando fuera al cerdo; además, no se podían consumir animales que murieran por causas naturales sino solo los sacrificados de cierta forma, no se podía consumir la grasa de ciertas zonas, y todo animal debía desangrarse y salarse antes de ser comido, puesto que la sangre era considerada impura. En el marco de la teoría de que el Dios de Moisés era extraterrestre: ¿qué razones habrían tenido los extraterrestres para implantar todas esas prohibiciones? Podría sugerirse que todo se reducía a buscar la salubridad, ya que por ejemplo: a) en ese entonces no existían formas de librarse de los parásitos (tenia, triquina) del cerdo, y este era aún más peligroso para la salud que ahora, b) la sangre siempre ha tenido toxinas, por eso es mejor consumir el animal desangrado, c) el no consumir animales que muriesen por causa natural, salvaba a la gente de exponerse a consumir animales que hayan muerto por enfermedad.
Fundamentos bíblicos para la interpretación ufológica
Era una nave:
‹‹E iba Yahvé al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarles en el camino y durante la noche en una columna de fuego para alumbrarlos a fin de que pudiesen marchar de día y de noche. La columna de nube no se retiraba del pueblo durante el día ni la columna de fuego de noche.›› (Ex. 13, 20, 22)
yahve-naveInterpretación: Ya se ha explicado antes por qué de día era una “columna de nube” y de noche una “columna de fuego”. Ahora, está claro que, cuando dice que “no se retiraba del pueblo”, es porque la nave se queda levitando, como para señalarle al pueblo que debe permanecer allí.
‹‹Y el día que el tabernáculo fue levantado, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda de la congregación; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. Así era continuamente; la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. Y cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel. Al mandato de Jehová los hijos de Israel avanzaban; y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, ellos permanecían acampados. Y cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová y no partían.›› (Números 9, 15-19)
Interpretación: Es lo mismo que antes, solo que aquí se menciona la presencia del tabernáculo, ya que los extraterrestres, para que el pueblo asocie la presencia divina al lugar “sagrado”, ponen la nave exactamente sobre el tabernáculo, el cual medía unos 13 metros de largo por cuatro de ancho, y era móvil, de modo que los hebreos debían darse el trabajo de montarlo y desmontarlo según la voluntad de los extraterrestres, tomados por ellos como El Señor, ya que evidentemente era un extraterrestre en particular el que hablaba con Moisés, como se verá más adelante.
Solo unos pocos podían acercarse a la nave:
‹‹Y Jehová habló a Moisés, después que murieron los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Jehová, y murieron. Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera: porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio›› (Lev. 16,1).
Interpretación: Muchas veces, los que sostienen la teoría han dicho que el fuego de los motores de la nave era lo que mataba a quien se acercaba, pero entonces… ¿cómo es que Moisés sí podía acercarse? Ante esa pregunta, se ha planteado que, en casos como el de arriba, la nave mataba a quienes se acercaban, no con el fuego de los motores, ya que en realidad no debía tratarse de fuego, pues de ser así habría quemado la tienda del tabernáculo. Al parecer se trataba de una especie de rayo que no quemaba, pero que podía incrementarse su frecuencia al punto de ser mortal para los seres vivos. De ese modo, la frecuencia se elevaría cuando alguien no permitido se acercase, o bien simplemente se mantendría en los niveles habituales; mientras que, cuando se acercaba alguien permitido, la frecuencia del rayo habría disminuido….

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