La pérdida del asombro debido al hábito
Uno de los principales factores que incide en nuestra capacidad para asombrarnos es la costumbre. Por ejemplo, cuando recorres un camino totalmente nuevo sueles mantenerte atenta a todos los detalles pero después de recorrerlo varias veces, pasas de largo ensimismado en tus pensamientos. La fuerza de la costumbre nos indica el camino y no reparamos más en los detalles.
Lo mismo ocurre en las relaciones de pareja. Al inicio todo es nuevo pero cuando pasan los años y pensamos que conocemos suficientemente a la otra persona, esta pierde su atractivo y comenzamos a centrarnos en sus flaquezas. Como resultado, la relación se deteriora.
También ocurre con la publicidad. A fuerza de ver tantos anuncios, a menudo estos pasan delante de nuestros ojos como si no existiesen. En el ámbito del Marketing esto se conoce con el nombre de “ceguera a los anuncios”.
Tanto en un caso como en el otro, lo que ocurre es que los estímulos pierden
el poder de la novedad y así dejan de asombrarnos.
Nuestra cuota de responsabilidad
Es obvio que cuando un estímulo es nuevo, este tiene todas las cartas ganadoras para asombrarnos. Sin embargo, lo cierto es que también nosotros tenemos nuestra cuota de responsabilidad en la pérdida de esta capacidad. ¿Por qué?
En primer lugar, porque asumimos la postura de que nada puede asombrarnos puesto que lo conocemos todo.
En segundo lugar, porque nos cerramos a los pequeños cambios ya que estamos demasiado inmerosos en una vida agitada que nos lleva corriendo de un lugar a otro sin permitirnos reparar en lo que ocurre a nuestro alrededor.
¿Cómo recuperar la capacidad de asombrarse?
La buena noticia es que podemos recuperar la capacidad para asombrarnos y con ello seremos mucho más felices. Además, veremos cómo se dispara nuestra creatividad y fantasía.
1. Considera que todo está en constante cambio. Todo a tu alrededor está cambiando, el camino que recorres todos los días cambia, aunque tú normalmente no lo notas porque tienes demasiada prisa. Un excelente ejercicio para darte cuenta de esto es que recorras un camino conocido como si jamás lo hubieses visto. Abre los ojos y descubrirás cosas nuevas que te asombrarán.
2. Disfruta el aquí y ahora. En vez de pensar “¿cómo me beneficia esto?”, simplemente vive el presente. Recuerda que el pasado ya no existe y el futuro es incierto. Aprender a disfrutar el momento presente te hará mucho más feliz.
3. Usa tus cinco sentidos. Cuando emprendas un paseo por la naturaleza, deja ir los pensamientos y ábrete a la experiencia. Considera que existen millones de especies de animales y plantas por lo que no podrás conocerlas todas. También existen miles de tonalidades y de aromas. El mundo es muy vasto y está ahí para que lo descubras, solo tienes que permanecer atento.
4. Busca la novedad. Escucha nuevos géneros musicales y nuevos cantantes, ábrete a nuevos estilos de pintura, asiste a obras de teatro alternativo, emprende un nuevo hobby… En fin, se trata de que hagas cosas nuevas que te hagan experimentar emociones diferentes.
5. Vive las experiencias de manera diferente. A menudo existen diferentes formas para hacer una cosa. Por ejemplo, si todos los días sales a correr, cambia tu itinerario a menudo. La cuestión es innovar y explorar todas las formas posibles. De esta manera, una misma actividad te resultará mucho más placentera.
Escrito por Jennifer Delgado
Nuestra cuota de responsabilidad
Es obvio que cuando un estímulo es nuevo, este tiene todas las cartas ganadoras para asombrarnos. Sin embargo, lo cierto es que también nosotros tenemos nuestra cuota de responsabilidad en la pérdida de esta capacidad. ¿Por qué?
En primer lugar, porque asumimos la postura de que nada puede asombrarnos puesto que lo conocemos todo.
En segundo lugar, porque nos cerramos a los pequeños cambios ya que estamos demasiado inmerosos en una vida agitada que nos lleva corriendo de un lugar a otro sin permitirnos reparar en lo que ocurre a nuestro alrededor.
¿Cómo recuperar la capacidad de asombrarse?
La buena noticia es que podemos recuperar la capacidad para asombrarnos y con ello seremos mucho más felices. Además, veremos cómo se dispara nuestra creatividad y fantasía.
1. Considera que todo está en constante cambio. Todo a tu alrededor está cambiando, el camino que recorres todos los días cambia, aunque tú normalmente no lo notas porque tienes demasiada prisa. Un excelente ejercicio para darte cuenta de esto es que recorras un camino conocido como si jamás lo hubieses visto. Abre los ojos y descubrirás cosas nuevas que te asombrarán.
2. Disfruta el aquí y ahora. En vez de pensar “¿cómo me beneficia esto?”, simplemente vive el presente. Recuerda que el pasado ya no existe y el futuro es incierto. Aprender a disfrutar el momento presente te hará mucho más feliz.
3. Usa tus cinco sentidos. Cuando emprendas un paseo por la naturaleza, deja ir los pensamientos y ábrete a la experiencia. Considera que existen millones de especies de animales y plantas por lo que no podrás conocerlas todas. También existen miles de tonalidades y de aromas. El mundo es muy vasto y está ahí para que lo descubras, solo tienes que permanecer atento.
4. Busca la novedad. Escucha nuevos géneros musicales y nuevos cantantes, ábrete a nuevos estilos de pintura, asiste a obras de teatro alternativo, emprende un nuevo hobby… En fin, se trata de que hagas cosas nuevas que te hagan experimentar emociones diferentes.
5. Vive las experiencias de manera diferente. A menudo existen diferentes formas para hacer una cosa. Por ejemplo, si todos los días sales a correr, cambia tu itinerario a menudo. La cuestión es innovar y explorar todas las formas posibles. De esta manera, una misma actividad te resultará mucho más placentera.
Escrito por Jennifer Delgado
http://www.rinconpsicologia.com/2013/10/la-capacidad-de-asombrarse-un-camino-la.html

No hay comentarios.:
Publicar un comentario