Todas las verdades son medias verdades y todas las paradojas pueden reconciliarse. ¿No son el frío y el calor los extremos de la temperatura? ¿No son el amor y el odio los extremos de la emoción?
Esta ley nos permite entender que si queremos cambiar o revertir alguna situación desfavorable debemos aplicar el viejo lema “Al mal tiempo, buena cara”. Entonces, no podremos lograr un resultado favorable en el cambio de una realidad que nos es desfavorable si no nos polarizamos en el opuesto de aquello que deseamos revertir.
Los más variados experimentos realizados en los laboratorios científicos demuestran que enfocar nuestra atención (sentimiento, emoción, pensamiento y creencia en algo) cambia el resultado de un experimento del cual se conocía previamente su resultado.
Es decir que el experimentador influye con sus creencias en el resultado del experimento.
En este estadio de la investigación podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que somos los arquitectos de nuestra realidad. Nuestra “buena



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