MARCEL PROUST.
El arte supone una forma cómoda y fácil de bucear en el fondo de nuestra psique. La exploración de la creatividad personal y el enriquecimiento que nos proporcionan los recursos artísticos como la pintura con el uso del color y la forma, la danza libre, modelar, etc., nos llevan a una toma de conciencia difícil de expresar con palabras.
Abordamos todas esas cuestiones que permanecen ocultas generando conflictos, sufrimiento, dolor. Las viejas “heridas del alma”, esas que habían permanecido ocultas sin poder ser sanadas.
Al ser conscientes de estos conflictos, nos van a proporcionar de una manera cómoda y espontanea su sanación. Solo el hecho de poder plasmar el ejercicio en el papel y volcar nuestra energía, permite que lo que va surgiendo espontáneamente y sin esfuerzo, nos sirva de catarsis y vía de sanación.
Lo que importa es que nos abandonemos al simple hecho de crear, hacerlo con sinceridad permitiendo que nos afloren sin esfuerzo las propuestas que se nos piden, de esta manera, serán un fiel reflejo de lo que está pasando en nuestro interior.
Podemos usar cualquier lenguaje que nos resulte cómodo para conseguir los












